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Efectos hemodinámicos del halotano
El halotano (2-bromo-2-cloro-1,1,1-trifluoroetano) es un potente agente anestésico inhalatorio introducido en la práctica médica en 1956. Se le utiliza con frecuencia con otros agentes anestésicos como el tiopental, lo que permite el empleo de concentraciones más bajas y limita el efecto de efectos adversos.
Dentro de los anestésicos generales inhalatorios, el halotano se destaca por algunas características que lo transforman en un agente confiable, su acción es breve lo que facilita variar con facilidad la profundidad de la anestesia y lograr una recuperación rápida al suspender su administración, además mezclado con aire o con oxígeno no es inflamable o explosivo.
Sin embargo, a pesar de todos sus beneficios, no tiene un margen de seguridad lo suficientemente amplio ya que pueden presentarse con cierta frecuencia depresión cardiovascular o respiratoria.
Uno de los signos de mayor valor práctico para el control de la anestesia con halotano es la tensión arterial. La hipotensión asociada con la administración de halotano es consecuencia de un efecto directo sobre la contractilidad miocárdica que ocasiona una disminución del volumen minuto cardíaco. Por otra parte la respuesta a la hipotensión mediada por los baroreceptores se reduce, no se registra un aumento en la actividad simpática y predomina el tono vagal.
En modelos animales el halotano ha mostrado también insuficiencia coronaria en sujetos susceptibles.
Los múltiples efectos cardiovasculares
Los anestésicos volátiles influyen de manera significativa sobre el tono vasomotor y el flujo sanguíneo, lo que origina una vosodilatación periférica generalizada. El mecanismo de esta acción involucra fenómenos múltiples , directos e indirectos, que se ejercen sobre el músculo liso vascular. En el caso del halotano, se sabe que disminuye la liberación de norepinefrina desde las terminales nerviosas y desde la médula suprarrenal, y desarrolla un efecto inhibitorio sobre la actividad simpática.
En determinadas circunstancias clínicas la hipoxia puede presentarse durante la administración de halotano. Los niveles bajos de oxígeno en sangre periférica inducen también vasodilatación, aunque, paradójicamente, incrementan la liberación de norepinefrina. En este sentido, la norepinefrina estimularía, al igual que la hipoxia, la secreción de un factor endotelial denominado EDRF (endothelium depending relaxing factor) , que relaja la vasculatura.
Según los experimentos de Kamath y col., la administración de halotano y la presencia de hipoxia tienen efectos aditivos sobre la disminución del tono vascular. El metabolismo intraneuronal de la norepinefrina se altera -disminuye la formación del metabolismo 3,4-dihidroxifenilglicol (DOPEG)- y se reduce la respuesta contráctil del músculo liso vascular.
Respecto de la liberación de norepinefrina desde las terminales de nervios simpáticos, hipoxia y halotano poseen efectos contrapuestos. Sin embargo, el efecto del halotano predomina cuando ambos interactuan y la liberación de norepinefrina cae.
Otro factor que se debe de tener en cuenta, en relación con los efectos cardiovascualres de los agentes anestésicos inhalatorios, es la regulación del metabolismo del calcio intracelular. La contracción del músculo liso depende de la presencia del ion calcio en el citoplasma de las células musculares. El calcio es abundante en el retículo sarcoplasmático y en el medio extracelular. La contracción se desencadena como consecuencia el aumento, en el compartimiento citosólico, de las contracciones de calcio, que ingresan por los canales específicos presentes en el sarcolema. Su ingreso dispara la fosforilación que activa a la miosina.
Halotano e sofluorano pueden modular la contracción del músculo liso vascular, suprimen también los incrementos de la tensión muscular que sigue al estímulo con norepinefrina y al aumento del potasio extracelular, mediante el bloqueo de los canales de calcio. Este efecto es comparable al observado en las células de Purkinje y en los miocitos ventriculares.
De todas formas, experimentos realizados en la aorta de rata no permiten descartar la influencia de otros mecanismos inhibitorios de la contracción, que no dependen de la cantidad de calcio contenida en el citosol de la célula muscular.
Referencias
Anaesthesiology 78; 531-540, 541-552, 553-561, 1993.
Goodman & Gilman, Las bases farmacológicas de la terapéutica, Editorial Panamericana, 8a. edición, 1991.